Resumen viajero de 2020 y planes para 2021

Seguro que no te sorprende nada que te digamos que este 2020 ha sido el año menos viajero que recordamos. Aun así, que quede claro que no queremos dramatizar: hemos sido de los afortunados que no han perdido a nadie y que siguen teniendo trabajo.

No teníamos muy claro si hacer resumen viajero este año. Ya no solo porque hemos viajado poco (aunque las escapadas que hemos hecho nos han sabido mejor que nunca), sino por falta de motivación… Pero, al fin y al cabo, ¡esto es un blog de viajes!

Tampoco queríamos dejar pasar la oportunidad de hacer una auténtica catarsis y poner en palabras lo que ha significado este año para nosotros. ¿Imaginas lo que pensaremos cuando lo releamos en unos años? Mamma mia! Así que ¡ahí va el resumen no viajero de 2020!

Aunque en Australia la pandemia ha sido muchísimo menos grave que en Europa, y nos sentimos tremendamente afortunados por ello, para nosotros, al igual que para todo el mundo, no ha sido un año fácil.

Aquí empalmamos los incendios de Australia con el coronavirus, y éste con los meses más lluviosos de los últimos 20 años. Profesionalmente, hemos vivido la cara y la cruz, y personalmente pasamos la mayor parte del año moviéndonos entre la tristeza, el agobio, la ansiedad, la estupefacción y, por qué no admitirlo, la rabia. Aun así, también ha habido cosas buenas y nos negamos a pensar que ha sido un año perdido.

Así de contentos y confiados estábamos en Tasmania, el último viaje que hicimos cuando vivíamos felices en ola «vieja normalidad»…

Esperábamos 2020 con muchísima ilusión, como el año en que los esfuerzos de mucho tiempo darían sus frutos… y, como le ha pasado a tantísimas personas, esos planes se fueron por el desagüe. Por suerte, esto no ha sido un punto y final, sino un paréntesis, y trasladamos esas esperanzas e ilusiones a 2021. ¡Ojalá que esta vez sea la definitiva!

Por si te apetece echar un vistazo, aquí tienes los artículos de otros años:

Pese a todo, tampoco queremos ser injustos. Sí hemos tenido la oportunidad de hacer dos viajes de duración media por Australia (a Tasmania y una ruta por New South Wales) que, aunque estuvieron marcados por el mal tiempo, valoramos ahora más que nunca. Además, Andrea pudo cumplir su sueño de hacer el trekking del Tongariro en Nueva Zelanda, a principios de año conocimos la zona playera de Port Stephens y hemos podido descubrir nuestra bonita ciudad a ritmo pausado y sin casi gente.

Ahora sí, te contamos con un poquito más de detalle cómo ha ido este año (no) viajero 2020:

Enero: Feliz Año Nuevo… tranquilamente

Nuestro primer fin de año en Sydney teníamos claro que íbamos a ver los famosísimos fuegos artificiales en la misma bahía. Aunque fue una experiencia muy bonita, para el segundo preferimos un plan más relajado, sin preocuparnos de transporte público, de esperas ni de trasnochar.

Despedimos el 2019 con Coogee Sparkles, los fuegos artificiales familiares que el distrito celebra cada 31 de diciembre junto a “nuestra” playa. Evidentemente, no son tan espectaculares como los grandes, pero es un plan tranquilo y totalmente de locales, así que el ambiente es muy bonito. Además, se celebran a las 9, así que tuvimos tiempo de ir a tomar unos cocktails a nuestro bar favorito antes de volver a casa para ver, ya desde la camita, el espectáculo de medianoche en la bahía de Sydney. ¡Viejoventud, divino tesoro!

Por desgracia, no pudimos disfrutar del enero al aire libre tanto como nos hubiera gustado, ya que Australia siguió ardiendo durante las primeras semanas del 2020. Esto fue, sin dudas, una de las experiencias más extrañas y complicadas de nuestra vida… ¡y eso que no sabíamos lo que se nos venía encima!

Aun así, ilusos de nosotros, estrenábamos el 2020 llenos de planes e ilusiones. ¡Ay, ay, ay!

Si estás soñando con venir a Australia para Fin de Año, o simplemente tienes curiosidad, te recomendamos que te pases por este post, con toda la información sobre los fuegos artificiales de Nochevieja en Sydney

Esperando los fuegos artificiales de Coogee. ¡Una imagen como esta parece surreal ahora mismo!
Como ves, son una buenísima alternativa a los del centro si no quieres trasnochar ni llegar antes a coger sitio

Febrero: Port Stephens, o el crush playero del año

Como diciembre y enero son temporada alta de turismo en Australia, preferimos siempre quedarnos en casa y aprovechar para hacer una escapada cercana a finales de mes o principios de febrero.

Si en 2019 descubrimos uno de las playas más bonitas del mundo, canguros y atardeceres de escándalo entre otras cosas que hacer en Jervis Bay, en 2020 nos escapamos a Port Stephens.

Esta zona turística costera, a unas dos horas y media al norte de Sydney, nos regaló exactamente lo que necesitábamos: unos días de sol, aire limpio y playa, mientras disfrutábamos de un camping muy top y buenos restaurantes con vista al mar. Además, pudimos al fin ver delfines en libertad (¡y nos lo pasamos pipa en el tour!) e hicimos sandboard en unas dunas espectaculares.

Vamos, que disfrutamos de la dolce vita, pero en modo australiano, sin ningún tipo de preocupación. ¡Quién nos iba a decir lo que venía!

Durante el resto de febrero, el clima australiano hizo de nuevo de las suyas y nos pasamos días en casa porque no paraba de llover. Afortunadamente, teníamos un par de aventuras que preparar, ¡así que no faltaba la ilusión!

Te contamos TODO sobre este paradisiaco rincón de New South Wales en este post con todos los planes que hacer en Port Stephens, recomendaciones para comer y alojarse ¡y mucho más!

Vistazas del Tomaree National Park, uno de los lugares a no perderse en Port Stephens
Del calorazo que pasamos haciendo sandboard, mejor ni hablamos…
¡Así de cerquita vimos los delfines! Y encima lo pasamos de lujo en el barco, que tenía toboganes y todo

Marzo: ¡Andrea va a Nueva Zelanda!

El gran sueño viajero (u obsesión, eso sí, sana) de Andrea era conocer Nueva Zelanda.

Como buen fan de El Señor de los Anillos, ya había estado un par de veces en Oxford, donde vivió Tolkien, así que el siguiente paso era ir a descubrir los lugares donde se rodó la saga. Además, su amor por la montaña y el senderismo le daban un extra al país… vamos, ¡que no se lo podía quitar de la cabeza!

Sabiendo que yo disfruto de los trekkings de un día, pero que más de eso no me pidan, please, en el invierno de 2019 se le ocurrió la idea: Reservar una semana para escaparse de nuevo solo (la última vez fue en el oeste de Irlanda en 2016) y perderse por las verdes montañas kiwis.

Una vez allí, además de un par de visitas cortas a Wellington y Auckland, pudo cumplir su sueño de hacer el trekking de 4 días del Tongariro. Allí disfrutó, se mojó, le tocó cambiar la ruta un día, se cansó pero no le importó, hizo fotos preciosas y conoció muchos amigos nuevos en los refugios de la ruta.

Una experiencia que, sin duda, ¡no va a olvidar en mucho tiempo!

La idea era volver a Nueva Zelanda, esta vez juntos, durante este verano. Queríamos recorrerlo en furgoneta en 3 ó 4 semanas, volver a Auckland y a Wellington, hacer el trekking del Tongariro (pero el de un día, claro) y descubrir más sitios del país… pero, por ahora, y casi 10 meses después, nuestros vecinos siguen cerrados a cal y canto. Viendo los resultados, lo entendemos perfectamente. Por suerte los países no se mueven ¡y esperamos que no muy tarde podamos hacer una rutita por allí!

Esta foto del Tongariro nos parece preciosa y muy representativa de este año 2020

Marzo: Conociendo Tasmania con sabor agridulce

Por si no había tenido bastante verde o suficientes montañas, tres días después de volver de Nueva Zelanda, Andrea se ponía de nuevo la mochila y las botas de montaña. Esta vez nos íbamos juntitos a conocer uno de los últimos estados aussie que nos faltaban: la misteriosa isla de Tasmania.

Aunque planeamos el viaje a conciencia para intentar que coincidiera con el buen tiempo, al final nos hizo un clima horrible. Tuvimos que saltarnos el oeste, una de las partes que más ilusión nos hacía (¡pero volveremos!) y pasar más tiempo de lo previsto en Hobart, una ciudad muy chula y radicalmente diferente al resto de urbes australianas.

Pese a todo el agua que nos cayó, comimos de lujo y descubrimos lugares preciosos en esta “otra Australia”: Brunny Island, la antigua prisión de convictos de Port Arthur, los increíbles cabos de la Tasman Peninsula y el precioso este de Tasmania, con la Bay of Fires y el Freycinet National Park.

Paradójicamente, por tener que quitar de la ruta la Cradle Mountain, pudimos conocer Lauceston, la segunda ciudad de Tassie, y hacer la ruta histórica que la une con Hobart. Allí no solo hay pueblecitos preciosos, ¡sino que tienen curry scallop pie!

La Bay of Fires es uno de los sitios más chulos que hemos conocido viajando
¡LI-BER-TAD! Cuánto la valoramos cuando no la tenemos…
El tour en barco por el Cape Hauy fue una de las experiencias top en Tasmania

– La vuelta a casa más tensa 

Tenemos muy, muy claro que queremos volver a Tasmania. No solo por el clima (¡ojalá hubiera sido solo eso!), sino porque la mitad de nuestro viaje lo pasamos pegados literalmente al teléfono, preocupados, y nerviosos ante el desarrollo del virus en nuestros países. Entre eso, y que necesitábamos volar para volver a casa a Sydney y no sabíamos cómo iba a desenvolverse la situación en Australia, fueron días de muchísima tensión.

No olvidaremos el último día en Hobart, donde ya habíamos estado la primera jornada del viaje poco más de una semana antes: parecía otra ciudad. Tampoco la mirada, triste pero resignada, del dueño del fantástico hostel donde nos alojamos. Un aperitivo de lo que le esperaba al mundo del turismo en los meses siguientes.

Dos días antes de nuestro vuelo de vuelta a Sydney, el gobierno de Tasmania cerró la isla para todos excepto para los residentes que necesitaran volver a casa. Durante 48 horas, comprobamos cada diez minutos si nuestro vuelo seguía en pie, mientras veíamos en redes sociales a amigos y conocidos desesperarse por no poder volar a su hogar desde cualquier parte del mundo.

Por supuesto, no queremos lamentarnos y mucho menos compararnos con quienes se quedaron meses “atrapados” en otros países o, tras días tirados en un aeropuerto, consiguieron un vuelo a precio de oro. En esta ocasión, fuimos de los afortunados: todo salió bien, como si en el resto del mundo no estuviera pasando nada…

Una vez en el aeropuerto de Hobart, intentamos calmar los nervios dando una vuelta por las típicas tiendas. Ese día, ofrecían unos precios casi irreales, con descuentos del 50 y el 70%, sabiendo que iban a estar cerradas, como así fue, por meses. Uno de nuestros libros sobre Australia favoritos y un hermoso peluche de un wombat nos acompañaron, y siempre serán un recuerdo de esos días tan convulsos.

Aquí está el recuerdo que nos llevamos de Tasmania y de ese día tan tenso
Cuando llegamos a Tasmania ya se escuchaban algunos casos de corona, pero no nos imaginábamos la que se nos venía encima a todos…

Esos seis meses que nunca pensamos vivir

Uffff… ¿Cómo podríamos explicar lo vivido desde mediados de marzo hasta abril?

Estamos seguros de que sabes perfectamente qué ha estado pasando en el mundo y no necesitas que vengamos nosotros, pesados, a remover la cosa. Aun así, más en un ejercicio de desahogo que en otra cosa, queremos reflejar por escrito lo que han sido los meses más duros del 2020 por aquí:

– Australia y el coronavirus

La verdad es que preferimos ahondar poco en este tema. Primero, porque no somos virólogos ni sanitarios y no querríamos darte información errónea, y segundo porque aquí las cosas han sido mucho, pero mucho más fáciles que en Europa y no queremos utilizar palabras equivocadas o caer en frases hechas.

A día de hoy, 3 de enero de 2020, los números del país hablan por sí solos. En toda la pandemia ha habido menos de 28.500 casos y “solo” (ojalá no hubiera sido ninguno) 909 fallecidos, de los que 820 fueron en el estado de Victoria. Repetimos: esto son datos totales, de casi 10 meses de pandemia.

Aunque nuestros vecinos kiwis lo hicieron mejor (poco más de 2000 casos y solo 25 fallecidos), es evidente que la gestión australiana ha sido, hasta ahora, todo un éxito. Nosotros aquí confesamos que no teníamos mucha fe en un principio, ya que veíamos el confinamiento bastante light y, al menos en Sydney, las mascarillas nunca fueron obligatorias. Por fortuna, acabamos tragándonos nuestras palabras… y nuestros miedos.

¿Las razones de tal éxito? Por supuesto, que Australia sea una isla y tenga poca densidad de población influye, pero en nuestra opinión también han sido claves que se cerraran las fronteras, tanto externa como internas, antes de que la cosa estuviera ya desbocada y fuera demasiado tarde, como pasó en Europa; además, la cuarentena para los que llegaban siempre ha sido, y de hecho aún es, obligatoria, y la mayoría de los estados se han mantenido cerrados prácticamente todo el año. Por otro lado, el trabajo de testeo y de rastreo que se ha hecho en todo el país, y especialmente en nuestro estado de New South Wales (¡con más de cuatro millones de tests hasta el momento!) ha sido una auténtica barbaridad. ¡Para quitarse el sombrero!

El confinamiento en Sydney, como te contábamos, no fue tan duro como en Europa, así que en ningún momento llegamos a sentirnos “hartos” de estar en casa. Somos gente casera, así que aprovechamos para trabajar en el blog, leer, ver pelis, y descubrir nuevos hobbies como hacer puzzles y, en mi caso ¡aprender a cocinar!

Para que te hagas una idea, se pudo salir a hacer deporte (lo cual mucha gente utilizó para hacer lo que le dio la gana, pero bueno) desde el principio; las escuelas y guarderías siguieron abiertas, aunque se “recomendaba” a los padres y madres que los peques se quedaran en casa, y las cafeterías acompañaron a las farmacias y supermercados como servicios de primera necesidad. ¿Qué iban a hacer nuestros aussies sin su café?

Si te interesa más el tema, tienes mucha info en Wikipedia y en la web oficial para el coronavirus del Gobierno Australiano.

Impresiona ver la Opera de Sydney sin casi nadie, y eso que esta foto es ya de cuando empezaron a abrir los restaurantes con restricciones…

– Una Sydney vacía…

En invierno se pudo volver a salir “por ocio”, aunque la mayoría de lugares seguían teniendo límites. Nosotros, seguramente influidos por las imágenes y noticias que veíamos de Europa, no nos sentíamos demasiado cómodos utilizando el transporte público en Sydney, por lo que priorizamos los paseos por nuestra zona y los planes al aire libre.

Hicimos varias veces nuestro adorado coastal walk de Bondi a Coogee, y descubrimos otros trekkings chulísimos, como el Hermitage Foreshore Walk, de Vaucluse a Rose Bay; el Coastal Cliff Walk, de Watsons Bay a Dover Hights, y el Manly to Northead.

Por supuesto, aunque fueron minoría, también hubo algunos días de planes “urbanos”, como las visitas al museo de los Hyde Park Barracks (¡que nos encantó!) y al barrio de Balmain.

Durante el resto del año, Sydney a estado prácticamente vacía. La mayoría de residentes temporales se marcharon al inicio de la pandemia, no ha habido turistas internacionales y los nacionales apenas han podido venir unas semanas ya al final, pero son muy poquitos en comparación.

Aunque al principio nos llamaba la atención tener la ciudad “para nosotros solos”, con el tiempo la curiosidad fue dando paso a la tristeza… no sé, ha sido todo muy raro y es difícil de explicar, ¡seguro que nos entiendes!

Diamond Bay es el sitio más famoso del Coastal Cliff Walk, ¡y no nos extraña!
Los Hyde Park Barracks hoy son un museo súper interesante, pero nacieron como barracones para los convictos
¿Y qué nos dices de esta vistaza desde Balmain al puente?

– De staycation en las Northern Beaches

Seguimos en invierno, pero hemos querido hacer un apartado diferente porque realmente esta escapada fue una de las cosas más interesantes que hicimos en todo el 2020.

Como se nos fastidiaron un par de viajes que teníamos planeados, nos encontramos con que en agosto nos caducaba un bono de alojamiento. Entre eso, que era mi cumple y que necesitábamos urgentemente un poco de aire, decidimos irnos un finde de staycation, es decir, ¡ir de vacaciones por nuestra propia ciudad!

La zona elegida fueron las Northern Beaches. Aunque ya habíamos estado en enero de 2019, nos faltaban muchos rincones por explorar y, al estar bastante retirada del centro (a 60 kilómetros al norte, que se hacen en una hora u hora y media), convenía mucho quedarse un par de noches.

¡Allí nos pegamos unas vacaciones de auténticos reyes! Comimos genial, hicimos un poco de shopping y subimos al fin al mirador de Barrenjoy Head, en Palm Beach (el que está en la foto de portada del artículo), que moríamos de ganas de conocer. Además, pese a ser invierno, rompimos nuestro maleficio ¡y el clima nos acompañó!

¿Quién dice que uno necesita irse a la otra punta del mundo para disfrutar? Si algo nos ha enseñado esta mierda de pandemia es que hay lugares maravillosos y dignos de explorar literalmente a la vuelta de la esquina…

La verdad es que, a pesar de estar en pleno invierno, nos hizo un finde precioso
Cerramos la escapadita con un atardecer de película desde la North Head

Octubre: Road trip por New South Wales

Después de tantos meses sin poder movernos de Sydney ciudad, y casi de nuestro barrio, ¡contábamos los días para salir!

Desde principios de año sabíamos que Andrea tenía vacaciones a finales de octubre y, aunque las dos principales ideas que teníamos fueron irrealizables, al final un día, espontáneamente, se nos ocurrió un viajecito que planeamos en apenas una semana ¡y que estuvo genial!

Ya habíamos estado en Byron Bay en marzo de 2019, pero entre que no podíamos salir de New South Wales y que nos apetecía ver naturaleza y océano, lo tuvimos claro: Volvíamos. Esta vez, en coche y haciendo paradas.

Spoiler: teníamos una ruta chulísima subiendo por el interior y bajando por la costa, pero al final nuestra querida amiga la lluvia nos robó 2 días de 10, así que tocó prescindir de algunos puntos y modificar otros. Para rematar, en Byron acababa de pasar un ciclón que había hecho desaparecer la playa principal. ¿Cómo te quedas? Si cuando digo yo que somos gafes con el clima en Australia… Como siempre decimos, ¡menos mal que vamos a volver!

Pese a todo, vivimos y disfrutamos mucho más Byron Bay que la primera vez, y ya podemos decir que es uno de nuestros lugares favoritos de Australia. Allí hicimos el trekking hasta el faro (que la otra vez no pudimos), disfrutamos mucho de los restaurantes, gastamos un poco más de lo previsto en sus bonitas tiendas y hasta intentamos ver delfines mientras hacíamos kayak, pero como era de esperar, justo ese día fue imposible, ¡pero estábamos contentos igual! Además, tuvimos la suerte de quedarnos en un camping maravilloso donde hicimos amigos (amor eterno a los grey nomads) y lo pasamos estupendamente.

Otras paradas chulas que hicimos en este road trip por New South Wales fueron Port Macquarie y su precioso hospital de koalas (¡donde adoptamos uno!), la bonita Nambucca Heads, el increíble Dorrigo National Park, el plátano gigante de Coffs Harbour (¡no es coña!) y New Italy, el primer asentamiento de italianos en Australia. Además, al fin conocimos Seal Rocks (un sitio chulísimo, en el que no pudimos aprovechar la playa pero desconectamos de lo lindo)

¡Pero no todo iba a ser mala suerte! Gracias al corona y a que en el resto de la ruta el tiempo fue horrible, pudimos conocer Grafton justamente en la época de la floración de las jacarandas, un plan que siempre nos había apetecido pero nunca nos acababa de cuadrar…

Como Byron nos encanta, hemos escrito varios artículos sobre el pueblo que te van a venir genial si piensas viajar a Australia:
Qué ver y qué hacer en Byron Bay
Dónde comer en Byron Bay
Cómo llegar a Byron Bay

De postureo parejil en el faro de Byron Bay
¡Poder ver a los koalas malitos desde tan cerca fue un auténtico sueño!
¿Y qué te parece la floración de la jacaranda en Grafton?

Noviembre y diciembre: los meses más raros del año

Los dos últimos meses de 2020 se nos han pasado a toda castaña, a pesar de que han sido tremendamente raros. Y ojo, que para darle el calificativo de “raro” a algo en este año, tiene que haberlo sido mucho…

El clima de Sydney ha sido peor que nunca, cambiando prácticamente a diario y con mucha, mucha lluvia. Esto me ha provocado una temporada horrorosa de migrañas tremendamente debilitantes y más dolorosas que nunca, que paradójicamente ha coincidido con unas semanas en las que Andrea ha trabajado “como un buey” como dice él. Entre eso, y que las lluvias coincidían casi matemáticamente con los fines de semana, ha hecho que en estos casi dos meses no pudiéramos hacer otra cosa más que aprovechar para descansar… ¡que no es poco!

Ya las puertas de la Navidad, pasamos de estar prácticamente viviendo una vida normal y de que empezaran a abrirnos fronteras a tener que comenzar casi de nuevo con el puñetero virus. Aunque, por fortuna, los brotes están controlados, han vuelto el miedo y las restricciones; justo el 3 de enero (cuando escribo esto), se han declarado obligatorias las mascarillas en Sydney.

Vamos, que excepto un paseo que hicimos al bonito barrio de Double Bay, otro a Newtown (¡uno de nuestros favoritos!) y un par de veces que hemos salido a disfrutar de la Navidad en Sydney, apenas hemos salido de nuestro barrio. ¡Qué agradecidos y afortunados nos sentimos, sobre todo después de este 2020, por vivir en un sitio que lo tiene todo!

¡Feliz año nuevo desde la calle más iluminada de Sydney!
Este árbol de Navidad entre una jacaranda en flor y una palmera, en Double Bay, no puede ser más representativo de Australia

El año 2020 bloguero

No descubrimos nada nuevo si te decimos que este año ha sido una auténtica mierda para los blogueros de viajes. Los “grandes” todavía han podido rascar algo, pero los que estábamos justo creciendo nos hemos llevado un tortazo de mano abierta que nos ha dejado tirados en el suelo ¡y llorando a moco tendido!

Después de haber empezado desde cero y sin tener ni idea de nada, mucho trabajo y ganas infinitas nos llevaron a una posición de auténtica euforia en enero y febrero. Estábamos tocando con los dedos nuestros objetivos de años… hasta que, de la noche a la mañana, el mail se nos empezó a llenar de cancelaciones y las visitas tocaban fondo, tanto, que acabé desinstalando la aplicación del móvil por pura salud mental.

No saber cuándo se empezará a recuperar la cosa no ayuda, pero hace ya meses decidimos dejar de ver todo lo que ha pasado como una tragedia y empezar a verlo como una oportunidad. Y es que no todo ha sido malo. La idea de blog que teníamos se ha afianzado y hemos desarrollado un montón de ideas que, a lo largo de 2021, van a seguir mejorando Viajar y Otras Pasiones y haciéndolo crecer; nosotros como equipo, como compañeros de trabajo (además de vida, claro), somos más fuertes que nunca y, por último, nuestros artículos de ahora son mucho mejores que los que hacíamos hace un año ¡y ni te cuento de los de hace dos! Como los buscadores parece que se dan cuenta de esto, solo nos queda seguir trabajando y esperar.

Ahora vamos a ser muy sinceros contigo: A pesar de que hemos perdido mucho dinero y hemos pasado momentos muy tristes y frustrantes, lo peor de 2020 desde el punto de vista bloguero han sido las redes sociales. Ya te habrás dado cuenta de que hemos pasado meses desconectados, sobre todo en Instagram.

Hay cosas que, en cualquier otra época, habríamos pasado por encima, pero en medio de una pandemia que tantos problemas nos estaba trayendo a todos, lo que menos necesitábamos era perder tiempo y enfadarnos. Llega un punto en el que uno está sensible y harto y no puede más entre los negacionistas que creen que los demás somos tontos por no “ver” que Bill Gates nos va a controlar con la vacuna (¿?); los sinvergüenzas que se saltan las normas tan alegremente y lo postean en redes para hacerse los guays (y, encima, se ponen chulos si les dices algo), y los listos que, en un momento como este, siguen intentando aprovecharse de la gente vendiendo humo cursos para cambiar su vida o para “reinventarse”… Pues mira, casi que prefiero el 2019, cuando medio mundo vendía viajes en grupo a la Cochinchina a unos precios como si fueras a ir con el mismísimo Hugh Jackman porque, claro, eran “expertos” en la Cochinchina, que para eso han estado una vez. Señor, ¡dame paciencia para 2021!

Después de nuestro viaje de octubre volvimos a la “vida instagramera”, poquito a poquito y, como las redes sociales tienen siempre una cara y una cruz, enseguida pasó algo muy especial. Tras compartir unas stories contando por encima la historia de un señor español que había llegado a Australia de niño (un tema que me apasiona), comenzamos a recibir mensajes de agradecimiento preciosos y, como guinda, varios seguidores tuvieron la generosidad de compartir con nosotros historias de cuando sus familiares migraron. Algunas bonitas, otras duras, otras graciosas… pero todas interesantes y contadas con mucho cariño. De hecho, recibimos un par en concreto que nos abrieron una puerta muy interesante y que seguimos explorando.

Sin duda, esos tres o cuatro días que estuve dedicándome al 100% a esas historias, son uno de los grandes momentazos de este año 2020. ¡Mil gracias a todos los que lo hicisteis posible!

En cuanto consiga que Andrea pueda dedicar un poquitito más de tiempo a Viajar y Otras Pasiones tras la época navideña, habrá muuuuchas mejoras y novedades tanto en el blog (¡hola, secciones nuevas!) como en redes sociales. ¡Ojalá te gusten y muuuuuuuuuchas gracias por la paciencia y por seguir ahí!

Así de negro hemos visto todo profesionalmente este año…
¡Pero estamos seguros de que pronto va a salir el sol!

Planes para 2021

¡Ja, ja, ja! Planes, ¿en serio?

Nosotros (realmente yo) siempre hemos sido de planear y organizar todo al milímetro, sobre todo lo referente a los viajes, las mudanzas y demás. 2020 no era una excepción, y teníamos ya pensadísimo cómo iba a ser nuestro año, qué íbamos a hacer y demás… Y al final, no se ha cumplido casi nada.

Nos sentimos como si hubiéramos vuelto a la misma casilla en la que estábamos el año pasado por estas fechas, pero en vez de tener un frente un calendario y un listado, tenemos un montón de hojas en blanco. Si algo nos ha enseñado esta maldita pandemia es que tú planear hasta romperte la cabeza, pero al final las cosas son como son y hay que aceptarlo, intentar adaptarse y, de algún modo “reinventarse” (y mira que últimamente detesto esta palabra de tanto que la veo usada de manera poco ética, pero bueno).

No te vamos a mentir: ideas hay. De hecho, y a grandes rasgos, son las que teníamos para 2020 y no pudimos cumplir, pero somos muchísimo más flexibles y nos rayamos la cabeza (mejor dicho, me rayo la cabeza) mucho menos.

Siendo realistas, en el primer semestre del año nos gustaría hacer un par de escapaditas por lugares cercanos a Sydney que tenemos pendientes desde hace tiempo. Ya en invierno (verano europeo) querríamos hacer una gran ruta en furgoneta por Australia, y después, por supuesto, volver a visitar a nuestra gente en Europa, que llevamos sin ir desde octubre de 2019. ¿Se podrá viajar con cierta normalidad? ¡Pues ojalá! Pero predecir ahora mismo es imposible.

Por otro lado, somos muy felices en Australia, pero también queremos hacer otras cosas (tanto a nivel personal como profesional) que, o hacemos ahora o se van a ir complicando bastante más… Por desgracia, no es esta una época para grandes planes, así que ya iremos viendo, mes a mes o, incluso, semana a semana, cómo va la cosa.

Confiamos, queremos ser positivos y tenemos la esperanza de que durante el segundo semestre del año podamos recuperar, hasta cierto punto, la normalidad. Si esto de verdad es así (¡por favor!), ya iríamos viendo cómo pintan las cosas para 2022… Pero ahora eso es correr mucho, ¿verdad?

Por todo esto, nuestros planes para 2021 se resumen en intentar estar sanos, seguir ampliando y mejorando el blog y poder conocer más tanto Sydney como Australia. Tampoco es tanto, ¿no?

Llegamos ya al final de este resumen viajero de 2020, que precisamente es el menos viajero y el más personal de todos los que hemos hecho, no sin antes desearte LO MEJOR de todo corazón.

Que el año nuevo venga cargado de salud, trabajo y amor para ti y los tuyos, que teniendo eso, ¡los viajes ya los ponemos cada uno!

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